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Es
una planta perteneciente a la familia de las liliáceas.
Terapéuticamente
es usado como tópico, es decir sobre la piel, es un remedio eficaz
para las quemaduras menores, las irritaciones de la piel y las
picaduras de insectos. En estos casos, el remedio es elaborado a
partir de un gel transparente que se extrae del interior de la hoja.
Las
encimas, nutrientes y otros compuestos parecen ser los responsables
de sus propiedades humectantes, bactericidas, antimicóticos y
cicatrizantes.
Para
poder usarla: plante en su casa un aloe, y cada vez que necesite un
gel corte un trozo de unos tres centímetros de largo de la punta de
las hojas de abajo. Luego, ábralo a lo largo, y exprímalo sobre la
quemadura o la irritación para que caiga el gel. Este gel también
puede comprarse en negocios de productos naturales.
Con
el uso tópico no hay efectos secundarios. El aloe para uso tópico
se vende en gel, ungüentos y sprays
Antecedentes
Históricos
El
ALOE VERA ( Aloe Barbadensis Miller ) y especies afines poseen una
larga e ilustrada historia que se remonta a la lejana antigüedad.
Los antiguos Asirios utilizaban el Siburu o Sibaru (Aloe Vera) como
bebida para la indigestión y los gases. Los Babilonios , Egipcios y
especialmente los Hebreos dieron a esta fascinante hierba
connotaciones religiosas, el jugo líquido de Aloe Vera tenía que
ser valorado como una preciada y sagrada medicina.
De
hecho en las tradiciones hebreas de la Biblia, se suponía que las
especies de Aloe habían sido plantadas por el mismo Dios. Cleopatra
se bañaba en Aloe para mantener su belleza, y en los evangelios, el
cuerpo de Jesús fue envuelto en un sudario de lino con " una
mezcla de mirra y aloe, como unas 100 libras " (Juan 19:39).
El
ALOE VERA se encuentra en casi todo el continente Africano; en Asia,
Israel, India, Pakistán, Nepal, China, Tailandia, Camboya; en las
indias occidentales, Cuba, California y Sureste de Estados Unidos, Méjico;
y en muchos lugares de América Central y del Sur. Se puede decir
que en cualquier lugar el mundo, se pueden encontrar especies de
Aloe.
En
Africa se utiliza tanto externa como internamente, en animales y
humanos, en forma de té, gel, jugo, ungüento y decocción. Lo usan
en nacimientos, destete, venéreas, desordenes oculares, problemas
menstruales, fiebres y gripes, mordeduras de serpientes, dolor de
muelas, distrofia muscular. meningitis, cólicos, gusanos,
tuberculosis, dolores, estreñimiento, hemorroides y tiña.
En
India y Pakistán, el Musabbar o Aloe Vera generalmente no se usa
con las mujeres embarazadas, se usa en el estreñimiento, alivia los
trastornos estomacales y favorece el comienzo de las menstruaciones
con retraso, tomándolo en forma de jugo disuelto en un poco de
agua. Para las hemorroides y otros problemas rectales se usa en
forma de supositorios hechos con bolas de algodón empapadas en jugo
de las hojas. También se utiliza para debilidad en la vista,
ensanchamiento glandular del abdomen y bazo y algunas veces en
hemorragias internas (aunque sin mucho éxito). Se dice que si el
gel se frota en la cabeza alivia las migrañas y "enfría el
cerebro".
Toda
la planta es en sí misma una poderosa mezcla de antibióticos,
astringentes, bactericidas, analgésicos y anticoagulante, como así
también un vigoroso estimulante del crecimiento celular, calificándose
como "la hormona de las heridas".
Es
la forma sinérgica ("trabajo en conjunto") en la que actúan
todos sus componentes la que proporciona al ALOE VERA todas sus
propiedades.
Básicamente
las substancias presentes en el ALOE incluyen: Vitaminas B-12 ( el
aloe es una de las pocas plantas que la posee), B-1,B-2,B-6,
Vit.A,C,E y K. Minerales (Calcio, Germanio, Fósforo, Zinc...),
Polisacáridos (Celulosa, Glucosa, Ramnosa, Acemannan que puede ser
de gran utilidad en cánceres y SIDA, etc..), Proteínas, Enzimas (Catalasa,
Lipasa, Fosfatasa...), Aminoácidos esenciales y no esenciales
(Lisina, Leucina, Metionina, Cistina...) y Oligoelementos.
USOS DEL ALOE VERA
Por
sus propiedades de : contrarrestar la acción de las bacterias dérmicas;
disolver los depósitos grasos que obstruyen los poros; destruir las
células muertas, permitiendo su eliminación, y regular el pH en
las tres capas de la piel ( epidermis, dermis e hipodermis ), el
ALOE VERA actúa como un excelente protector y regenerador dérmico,
ejerciendo sobre la piel una profunda acción bactericida,
humectante, de limpieza y cicatrizante.
APLICACIONES:
-
Quemaduras térmicas de primer, segundo y tercer grado ( calor y frío
), por ácidos y por radiación : aliviando el dolor, el prurito,
disminuyendo la inflamación, previniendo la necrosis tisular (
ulceración ), acelerando la recuperación celular y la cicatrización;
que tratadas con ALOE VERA , resultan mucho menos notorios que la
que dejan procesos tradicionales.
Los
resultados son rápidos y efectivos.
-
Traumatismos y lesiones cortantes con rotura de piel : alivian rápidamente
el dolor en golpes, esguinces, luxaciones, dolores musculares, artríticos
y reumáticos. En heridas cortantes especialmente las más profundas
los agentes antimicrobianos y bactericidas de la aloina disminuyen
los procesos tetánicos y gangrenosos, proporcionándoles una rápida
recuperación de los tejidos y la posterior cicatrización de manera
rápida y efectiva.
-
Otras afecciones dérmicas : como granos, abscesos, forúnculos,
herpes, culebrilla, tiña y estafilocoxias. Ante enfermedades
eruptivas infantiles como el sarampión, varicela, escarlatina, etc,
ya que sus propiedades antiinflamatorias reducen notablemente la
picazón.
Por
supuesto de directa aplicación contra picaduras de insectos y artrópodos
( avispas, abejas, arañas, escorpiones.. medusas y plantas
venenosas).
Otros
ejemplos de importancia : problemas capilares como cuero cabelludo
graso, caspa, manchas y costras en la piel, el acné, el herpes
simple oral y labial .....
-
Acción reguladora y terapéutica sobre los órganos y sistemas orgánicos
: en las personas que lo toman una de las propiedades del ALOE VERA
es su función reguladora de los distintos sistemas orgánicos,
entre los que podemos contar: cardio-vascular, hepato-biliar,
respiratorio, digestivo y excretor, inmunológico, urinario y
reproductor.
Es
usado ante: la acidez de estomago, la gastritis, la úlcera péptica
y duodenal, la colitis, la diabetes, la presión sanguínea alta,
etc.
ADVERTENCIA:
De ninguna manera se pretende insinuar que pueda reemplazar la
atención de un facultativo idóneo, al que se debe recurrir en
casos más graves. También se debe destacar que los tratamientos
por vía oral no deben aplicarse, desde ningún punto de vista, a
mujeres embarazadas, excepto bajo emergencia extrema, o expresa
autorización médica.
Realmente
estamos ante una planta de efectos prodigiosos útil para un sinfín
de afecciones, utilizada desde la remota antigüedad y de la que
todavía no se ha dicho la última palabra.
EL
ALOE A TRAVÉS DE LA HISTORIA
El
ALOE VERA ya se utilizaba desde la más remota antigüedad por sus
innumerables propiedades curativas. Las culturas más ancestrales
del todo el planeta han sentido veneración por esta planta que se
ha visto rodeada de mitos y leyendas. Los conocimientos sobre el uso
de esta " planta milagrosa " se fueron transmitiendo
oralmente, de generación en generación, en todos aquellos lugares
en los que crecía. Los sacerdotes la utilizaban en muchos de sus
ritos religiosos y los médicos de la realeza nos han dejado
testimonio de sus propiedades en varios escritos.
El
dato más antiguo sobre el uso medicinal del ALOE VERA procede de
Sumeria, donde se encontraron unas tablas de arcilla que datan del
siglo XVIII a. C., en las que se describen sus cualidades laxantes.
En
las tumbas y monumentos funerarios del antiguo Egipto ( hace más de
5.000 años ) se encontraron representaciones pictóricas de esta
planta. En el papiro Ebers o El Libro Egipcio de los Remedios
(
siglo XVI a. C. ) aparecen fórmulas para la fabricación de
elixires con el zumo de Aloe. Parece ser que las reinas egipcias
Nefertittis y Cleopatra se bañaban cada día en Aloe y que éste
era el secreto de su belleza.
Los
antiguos pueblos de Mesopotamia utilizaron esta planta para proteger
sus hogares contra los espíritus malignos.
Se
sabe que a partir del siglo VI a. C. se usaba en la India para
acondicionar el cabello y como tónico para el estómago, al igual
que en muchas regiones de Asia: en la India, Malasia, en Tíbet, en
Sumatra y en China. Los hindúes creían que la planta del ALOE VERA
crecía en los jardines del Edén y la llamaron " la curadora
silenciosa ". Los médicos tradicionales de la antigua China la
consideraron como una de las plantas con mayores propiedades terapéuticas
y la llamaron " el Remedio Armónico ".
Durante
esta época, los árabes ya utilizaban esta planta conocida entre
ellos como " Lily del desierto ", tanto de forma interna
como externa.
En
muchas regiones del sur de África, como el Cabo de Buena Esperanza,
Etiopía y Somalia se lavaban el cuerpo y los cabellos con la
sustancia gelatinosa del Aloe. Ésta cumplía varias funciones a la
vez : era un protector efectivo contra la intensa radiación solar,
servía para evitar la picadura de todo tipo de insectos, curarse
las heridas e incluso para facilitar la caza ( cuando se untaban de
Aloe su olor corporal quedaba anulado ). Es más, cuando se
presentaba una epidemia de gripe en el poblado, los sutos
acostumbraban a bañarse todos juntos en jugo de Aloe.
Parece
ser que Alejandro Magno, aconsejado por Aristóteles, utilizó el
ALOE VERA para curar sus heridas y las de sus tropas durante sus
innumerables conquistas. Según la leyenda, unos de los motivos de
su expedición a la India fue la conquista de la isla de Socotra, en
la costa este africana, al sur de Arabia. Esta isla era el principal
centro de producción de Aloe y la base de todo comercio fenicio con
esta planta. Con la conquista de Socotra, Alejandro Magno se
aseguraba una provisión permanente de Aloe para curar las heridas
de sus soldados.
Dioscórides,
el brillante médico griego ( siglo I d. C. ), describió las múltiples
virtudes del Aloe en su famoso libro de Materia Médica, la obra de
botánica medicinal más importante de Occidente. En ella enumera
sus múltiples usos internos y externos y constituye el primer
indicio documentado del amplio espectro terapéutico que se atribuía
al Aloe hace dos mil años.
Durante
toda la Edad Media y el Renacimiento, el Aloe se siguió usando de
manera popular, incluso se difundió por el norte de Europa aunque
allí no se desarrolló bien, pues esta planta necesita climas más
cálidos.
Seguramente
el Aloe existía también en el continente americano y no llegó allí
con la conquista, como se ha afirmado alguna vez. las tradiciones de
los pueblos indígenas demuestran que esta planta se conocía desde
tiempos inmemoriales y que tenía una gran importancia espiritual
tanto para los indios que habitaban el centro de México como para
la civilización Maya. Las mujeres la usaban para hidratar su piel.
Sin
embargo, tras la conquista de América, fueron los jesuitas españoles
los que más contribuyeron a su expansión por todo el continente.
Llevaron el conocimiento del Aloe a los distintos lugares de América
donde establecían sus misiones.
De
esta manera extendieron su cultivo y utilización por todo el
continente. Seguramente gracias a ellos, en la actualidad Texas es
la principal zona productora del Aloe del mundo. Llevaron la planta
a puerto Rico, a Jamaica y probablemente también a Barbados, de la
que procede su nombre científico, Aloe Barbadensis. Hay también
evidencias de que fueron los Jesuitas quienes llevaron el Aloe a las
Antillas holandesas e incluso a las Filipinas.
Desde
el siglo XVII hasta comienzos del siglo XIX prácticamente se dejó
de utilizar en la mayor parte de Europa. Su uso empezó a decaer:
para que la planta sea efectiva es necesario utilizar las hojas
frescas, ya que su rápida oxidación una vez cortadas reduce sus
propiedades medicinales. En las zonas donde la planta no crecía a
causa del clima, no podía utilizarse fresca y su poca efectividad
hizo pensar que su fama curativa era más folklórica que real.
Durante
la Segunda Guerra Mundial se redescubrió el valor terapéutico del
Aloe y ha sido en nuestros días cuando sus propiedades se han
probado clínicamente.
Curiosamente,
el primer logro del Aloe en su reconocimiento médico se produjo
cuando aparecieron los primeros aparatos de rayos X. Se comprobó su
extraordinaria eficacia para curar las quemaduras que, al principio,
producían a pacientes y médicos. En la década de los sesenta
varios médicos americanos demostraron que el Aloe inhibía el
desarrollo de gran variedad de microbios causantes de diversos tipos
de infecciones; en Japón se demostraron sus propiedades
antiinflamatorias.
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